Soy lesbiana y así reaccionaron mis padres.

Soy lesbiana y así reaccionaron mis padres.

Conozco a Ana María desde hace bastantes años y la valentía y el amor que une a esta familia siempre me ha encantado.

Le pedí a Ana que me escribiera un texto sobre su historia y acá las dejo con ella.

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Tristemente, la historia que les voy a contar, mi historia, la de mi mamá y papá, no es la común dentro de las familias costarricenses, es por esto que cada último domingo de junio, miles y miles de personas LGBTI nos reunimos y marchamos por nuestros derechos, para gritar “acá estamos”.

Soy de Guanacaste, quizá una de las cosas que más me llena de orgullo es ser guanacasteca, y por esto es que escribo estas líneas, dedicadas a mis amigos/as de esta provincia, porque hoy podemos volver a ver hacia atrás, a nuestra época del colegio y decir: lo logramos.

Quizá escuchar las historias de mi generación y las pasadas, es distinto que escuchar a la de quienes son más jóvenes; mientras escribo esto, B está sentada en la sala de la casa hablando con mami, sobre cómo fue que ella a los 16 años le dijo a su abuelita que era lesbiana y cómo ha sido su camino durante los últimos dos años desde que su mamá se dio cuenta de su orientación sexual.

Yo jamás me hubiese imaginado a esa edad ser tan valiente y aceptar, en voz alta a quienes más amo, que era lesbiana. Pero esta historia no es sobre mí, es sobre mis papás, Viti y Catato, a quienes admiro profundamente y me ganan en valentía.

Ella es puntarenense y él guanacasteco, ambos criados en hogares sumamente católicos y de bajos recursos, pero eso no fue impedimento para amar a su hija lesbiana y que hoy, seis años después de darse cuenta de mi orientación sexual, estén alistándose para ir a un congreso internacional en Suramérica de Familias por la Diversidad. El segundo de mami, y el primero para papi.

Mis papás se dieron cuenta de que a mí me gustaban las mujeres cuando yo tenía 21 años, fue por medio de un blog que yo tenía, mami empezó a sospechar, pero yo no tenía el valor de decírselos, así que lo mejor para mí era escribirlo. Así como las personas LGBTI no tenemos un manual sobre cómo contarle a nuestros padres o personas que nos criaron, sobre nuestras orientaciones o  identidad de género, ellos/as tampoco saben cómo reaccionar.

Mami fue como una montaña rusa, una semana me apoyaba, la otra me decía que mejor lo callara y a la siguiente decía que ella hasta iría a los medios de comunicación a defender a las personas LGBTI.

Papi, por su parte, lo único que me dijo fue: “diay, si usted es así, es así, ya, deje de llorar”. Hubo mucho llanto, hasta una vez, que un hermano de mi mamá me envió un mensaje enorme, en el que lo único que me dolió fue que me dijese que yo estaba humillando a mis papás por ser lesbiana, les llamé llorando y diciéndoles que si lo que ese señor decía era cierto, yo “iba a dejar de ser así (lesbiana)”.

Al año, más o menos, de que mami y papi se dieron cuenta de mi orientación sexual, Viti (mi mamá, sin el “doña” porque no le gusta”), llegó a GAFADIS (Grupo de Apoyo para los familiares y amigos de la Diversidad Sexual) y su llegada coincidió con el encuentro Internacional de Familias por la Diversidad, del cual Costa Rica fue sede hace tres  años. Para esa ocasión no solo mami se destapó, sino que también se subió a la tarima de La Avispa a dar un discurso improvisado, ella estaba como loca, no cabía de tanta felicidad, y además, asistió a su  primera Marcha.

Pero yo seguía preocupada y era por mi papá; él no se expresaba mucho y a mí me dolía pensar de que él se estuviese guardando todos sus sentimientos; fue así que en el 2017 mami y papi me dieron una sorpresa: papi pidió libre en su trabajo para acompañarme a la Marcha de la Diversidad de ese año, este 2019 será nuestra cuarta  marcha juntos, sí, porque haremos la de San José y la de Colombia, ¿qué iba a estar imaginando la Ana María del colegio que su primer viaje con sus papás fuera del país iba a ser para ir a un Congreso de Familias por la Diversidad?

Ya no me tengo que preocupar por papi; después por guardarse por varios años lo que sentía, pudo sincerarse en una charla que se dio en la UCR de Liberia, enfrente de desconocidos, cuando le preguntaron qué sintió cuando se dio cuenta de que yo era lesbiana, dijo “tuve que deshacerme de mi machismo para no perder el amor de mi hija”.

Mami suele decir: “yo a Ana María la sentía en mi vientre, la parí, corrí con ella al hospital cuando se enfermaba, Adolfo y yo le pagamos sus estudios, ¿a mí alguien que no hizo por esto me va a decir cómo tratar a mi hija?”

Si quienes me dieron la vida, puntarenense y guanacasteco y católicos, me apoyan y respetan, yo no tengo porqué soportar la intolerancia y odio de nadie más. Este domingo 23 de junio, marcharemos por nuestros derechos y por todas esas personas que lastimosamente, en pleno 2019, siguen siendo rechazadas por su orientación sexual.


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