MI VIDA CON NAPO

MI VIDA CON NAPO

Lo primero que uno tiene que entender en el momento que uno tiene un perro, es que uno no lo adopta, él lo adopta a uno y lo hace parte de su manada. Estoy segura que para cada familia, existe un perro ideal, que puede hacer de su vida un lugar mejor y por supuesto ¡poner la casa de cabeza!

Mi historia con Napo no es muy diferente a la de muchas familias en Costa Rica. Yo estaba como loca por volver a tener un perro, mi último había muerto hace unos 4 años y en mi casa estaban decididos a no volver a tener una mascota.

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Un día una compañera de trabajo de mi mamá, rescató a un grupito de peludos recién nacidos y les empezó a buscar hogar. A mami que no le gustaban para nada los perros, decidió darme la sorpresa y llegó a la casa con una cosita chiquitita que no llegaba a pesar ni un kilo, frágil y que apenas sabía caminar.

Acá empiezan las responsabilidades, lo primero es llevarlo a un veterinario de confianza. Les recomiendo que primero busquen referencias y lean los comentarios en las páginas de las clínicas. Al inicio los perritos requieren de muchos cuidados y esos gastos suelen ser fuertes.

Cuando uno adopta un perro, cuesta mucho saber cual fue el pasado del animal o las condiciones en que lo tenían. Por eso, las primeras revisiones médicas y exámenes son muy importantes, usted está a punto de meter a un ser vivo a su hogar, debe asegurarse que todo esté en orden.

En el caso de Napoleón entre lo que nos contaron y lo que dijo la veterinaria, llegamos a la conclusión de que tenía aproximadamente un mes y una semana de nacido ¡Era un bebé!

A este bebé  lo habían dejado abandonado en una caja de cartón, con varios hermanitos en pleno diciembre.  Estaba súper enfermo y tenía problemas de nutrición.  Le tratamos la nutrición, luego los parásitos en la pancita que eran más grandes que él; y por último lo que más costó… Un hongo en la piel que había adquirido como parte de ese prematuro abandono. ¡MUY TRISTE!

Pasadas unas semanas, aquel bebé ya se estaba convirtiendo en un cachorro sano e inquieto. Las dosis de medicina, de amor y de paciencia le hicieron muy bien.  Y entonces se vino la siguiente etapa: ¡LA EDUCACIÓN!

Mi papá y yo queríamos que Napo aprendiera a hacer sus necesidades en un espacio determinado, a que no mordiera los muebles, que se acostumbrara a su nombre y a darle sus palabras claves. Un perro tiene la capacidad de aprender los comportamientos buenos y malos  con mucha repetición. Con ejercicios entiende que no es no, que no se puede subir a los sillones, que solo puede orinar en cierto punto, entre muchas otras cosas.

En realidad, creo que mi papá lo educó de más y lo hizo más delicado de la cuenta. Ahora resulta que no le gusta mojarse las patas, si se las moja ¡hay que secárselas! Tampoco  le gusta tener el rabo sucio, y busca donde limpiarse los bigotes, luego de comer jajaja. ¡Aaaah y sobre todo no soporta ensuciar el corredor! así que siempre, siempre hay que sacarlo para que haga sus necesidades. Acá se viene bien otro consejo:  LIMPIE TODO LO QUE SU PERRO HAGA, y si en mayúsculas. Sus vecinos no tienen por que soportar una caca de perro en el parque o en la acera.

Mientras todo esto, mi mamá todavía no estaba tan encariñada con Napo, no le hacía mucha gracia que digamos.

La etapa del crecimiento del perro ¡es algo fuerte!, en la “juventud” suelen ser destructores de todo lo que se les ponga por el frente. Napoleón es un labrador mixto o labrazagua como me gusta decirle a mi gordo. Honestamente, perdí la cuenta de cuantas camas explotaron “solas”, cuantas bolas se estallaron solamente con tirárselas, tazas plásticas de alimento, el control del tele, pantuflas, ruedos de pantalones ¡y hasta el cable del portón eléctrico!

Lo más increíble de todo esto, es la capacidad que tienen de sentarse al lado de su obra maestra y poner la famosa cara de yo no fui, con ojitos manipuladores que todo lo arreglan. Ahí es donde uno se da cuenta que todos los videos graciosos de internet son reales; ¡se nos derrite el corazón! Pero esto no quiere decir que después de la torta, se sigue como si nada, hay que generar el castigo y hacerle ver que eso no está bien.

Afortunadamente este episodio NO dura toda la vida, son solo algunos meses de caos.

Ya cuando la criaturita se acerca al año se viene otra responsabilidad: ¡LA CASTRACIÓN!

En nuestro país es altísimo el nivel de abandono de perritos, hay una gran cantidad de ellos en albergues y muchos de ellos son producto de cruces no deseados por descuido de sus dueños. No todos tienen la suerte de encontrar un hogar como Napoleón, se dice que de cada camada de perritos solamente 1 de 7 llega a tener un hogar responsable.

¡Olvídese del pobrecito! Su perro no se va a dar ni cuenta de que lo castró, ni sabe el significado de lo que le quitó. Es mejor que pase un día medio adolorido a que por error algún día se escape, siga el instinto de su naturaleza y deje bendiciones regadas por todo lado. Además, la castración hace que los perritos se calmen y se vuelvan “más caseros”.

A estas alturas de la historia, Napoleón con sus ojos de huevo tibio y su comportamiento ya se había ganado el cariño de mi mamá y ella prácticamente se estaba convirtiendo en su líder.

Una gran responsabilidad como dueño de perrito es: ¡DEDICARLE TIEMPO!

Un perro no es un juguete que usted simplemente encierra y se olvida de él. Tiene que salir a correr, caminar, jugar, bañarlo. Al día, mínimo debe dedicarle  30 minutos de juego o ejercicio. Esto también nos beneficia a nosotros. Bien lo dice un cartel que está en la veterinaria donde llevo a Napo: ¨Si el perro está gordo, posiblemente el dueño tenga problemas¨.

Hasta el momento les he hablado de responsabilidades, dejando de lado los beneficios, pero es hora de que hablemos de ellos. Una mascota, a cambio de todo ese cuidado, nos da: amor infinito; lealtad y cariño incondicional.  Napoleón ha estado con nosotros en los momentos más felices moviendo su cola, y también en los más complicados, poniendo su cabeza debajo de la mía si me ve llorar. También me lanza besitos cuando me ve de lejos (saca la lengua) y salta de felicidad cuando nos ve llegar. ¡Que recibimos tan lindos nos hace! En la casa tenemos una pelota de 37 Kg de amor puro.

 

Risas infinitas y momentos de foto sin fin; los perros por naturaleza son inocentes y graciosos; y les pueden pasar las situaciones más inesperadas que hacen que uno se muera de la risa y quiera grabar la vida entera; Napoleón hasta dormido es vacilón, porque ronca, pelea y ladra en los sueños.

Los que tenemos perritos sabemos que la vida social también se amplía ya que en los  constantes paseos  y juegos se hace vida social con los vecinos que andan en las mismas. Converse con ellos, conozca a otros dueños de perros y comparta historias ¡Al final perros y humanos terminamos teniendo más amigos!

Otro beneficio que nos da el ser dueño de perro, es su intuición. Los perros tienen un sexto sentido para todo, si a él no le gusta alguien o algo: ¡hágale caso!  Ellos ven más allá, saben las intenciones. Con el tiempo, también me he convencido de que no se puede confiar en una persona a la que no le gustan los perros, menos si los tratan despectivamente.

Un perro se puede llegar a ganar a todos los miembros de una familia. A veces no sé si vienen a visitar a mis papás y a mi, o a Napo, al que también le decimos: Napolín, Napito, Chancho, Chancholí, Firulais, Firu, Firulito, Napoleón Alejandro.¡Todos los entiende!

Acá lo vemos con mi abuelita.

Napoleón terminó ganándose el corazón de mi mamá, hoy son los mejores amigos. Para donde ella va, él también, hasta parece que hablan el mismo idioma. Ella aprendió a reconocer lo que significa cada uno de sus movimientos. No viven el uno sin el otro.

Como bien lo dicen: Con un perro su casa va a estar llena de pelos, su billetera más vacía pero su corazón repleto.

Nunca se van a arrepentir de haberle dado espacio en su vida a un perro, o más…

 


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