Adoptamos y luego me embaracé

Adoptamos y luego me embaracé

Desde que era niña soñaba con convertirme en mamá, mis barbies siempre tenían como 8 hijos o estaban embarazadas.

Cuando crecí decidí convertirme en docente de educación especial porque sentía mucho amor por los niños, siempre soñando el momento de convertirme en madre.
Cuando mi esposo y yo nos casamos siempre hablamos de la importancia de los hijos como complemento de nuestro amor.
Cuando cumplimos 2 años de casados decidimos que era el momento de convertirnos en padres, ahí empezaba la montaña rusa pero no lo sabíamos.
Vivimos 5 dolorosos años de infertilidad, una compañera que aún recuerdo, una muy triste.
Entré en una depresión profunda y los tratamientos en ocasiones dolorosos no rendían frutos, recuerdo que detrás de cada prueba negativa, ahí estaba mi esposo tomando mi mano.
Un día en la soledad de mi cuarto, me pregunté a mi misma si una gestación era lo que quería o realmente quería ser mamá, a partir de ese día mi esposo y yo buscamos a nuestro hij@ en una concepción del corazón.
Muy ilusionados iniciamos el proceso de adopción en el PANI, llenamos papeles, pagamos estudios, arreglábamos nuestra casa para cada visita de la trabajadora social o la psicóloga, pusimos todo nuestro empeño en el proceso y cuando por fin aprobaron nuestros papeles decidimos hacer una cena familiar para informar que oficialmente estábamos embarazados del corazón.
No sabíamos el sexo, ni la edad pero estábamos muy felices, yo particularmente a veces no podía dormir pensando en ese momento maravilloso en donde me convertiría en madre, pensaba en ese momento como la culminación de mis sueños desde niña. 4 meses después recibimos esa llamada, el tiempo se detuvo y recuerdo escuchar a mi esposo decirme: amor sabes que te amo y quiero decirte que acabamos de convertirnos en papás, tenemos un hijo de 1 año y 4 meses.
Lloré, lloré muchísimo pero esta vez eran lágrimas de alegría.
El día que conocí a mi negrito fue un momento mágico, era mi hijo con el que había soñado toda la vida, el amor de mi vida, él guapito que me da las fuerzas para ser mejor cada día y el que vino acompañado con otro milagro.
Tres meses después de su llegada me enteré que estaba embarazada, contra todo pronóstico médico. Fue así como  9 meses después tuve a mi segundo milagro, mi amada hija.
Han pasado 12 años desde que me convertí en madre, cada día es una nueva aventura, agradezco a la vida mis dos milagros pero sobre todo, cada día disfruto de la palabra más significativa en mi vida, que me digan: ¡mami!
Ahora abrazo la adolescencia de uno y la preadolescencia de la otra, guardando recuerdos todos los días y feliz de mis dos gestaciones, una del corazón y otra del vientre ¡LAS DOS IGUAL DE MARAVILLOSAS!
¡¡Feliz día de las madres!!!
Andrea Reyes

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