¿Por qué ayudar nos hace bueno?

¿Por qué ayudar nos hace bueno?

Desde hace cuatro años decidí darle un giro a mi vida.

Todo comenzó cuando estaba en la universidad (es decir hace como 10 años, qué viejo estoy lo sé) y me tocó hacer el Trabajo Comunal Universitario (TCU) y decidí junto con dos compañeras más realizar una fiesta a niños de muy escasos recursos.

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Recuerdo que solo teníamos comida para 150, bolistas llenas de confites para 150 y regalos para 150, yo le advertí al padre que por favor no dejará ingresar a más de 150, no quería sentirme mal y decepcionar a muchos niños.

Para hacer más resumida la historia, llegaron 175, 25 niños más de lo establecido, recuerdo que entré en crisis, estaba a punto de llorar, salir corriendo y hasta vomitar, sin embargo, aunque ustedes no lo crean sucedió lo que dice la biblia, todo se multiplicó, al final sobró de todo, y aunque parezca irreal, lo que le estoy contando pasó.

Después de muchos años, y de tener esa historia dando vueltas en mi cabeza me dije a mi mismo: “Josué deberías hacer desayunos en Navidad”, me di a la tarea de buscar arroz, frijoles, pan cuadrado, natillas, salchichas, confites, cepillos con pastas de dientes, decenas de huevos, y con un grupo de amigos nos fuimos un 24 de diciembre por todo el centro de San José y alimentamos a 350 personas.

El trabajo fue duro, agotador, y en todas las esquinas lloré desconsoladamente, lloré porque no entendía como ellos viven en la calle, lloré al no saber que hacer por ellos, lloré por que al final logré lo que me propuse.

Todo lo que recibí fue donado, todo lo pedí por redes sociales, y gracias a la ayuda de muchas personas el corazón se nos llenó de felicidad.

Desde ese momento supe que tenía que hacerlo todos los meses, o aunque fuera una vez al año. Desde ese momento el miedo a que una persona de la calle me abrazara se acabó.

Bastaron unas cuantas entregas de comida en la calle para darme cuenta que esas personas que duermen en las calles sienten como usted o como yo, la diferencia es que ellos tienen algún adicción y no tienen ayuda para salir adelante.

La diferencia es que usted duerme en una cama cómoda y caliente todas las noches, la diferencia es que usted tiene alguien que le diga que lo ama y cuando tiene hambre tiene que comer, ellos no.

Encontré personas profesionales: abogados, doctores, costureras y un ingeniero, todos me aseguraron que estaban arrepentidos de lo que hicieron, pero que sabían que nadie les tendería una mano, y que ya estaban a costumbrados a que les dieran la espalda.

A que voy con todo esto, quiero que vean que ayudar nos hace sentir bien por dentro, ayudar nos hace mejor personas, ayudar nos hace valorarnos y querer salir delante de las diferentes situaciones por las que pasamos y luchamos a diario.

Se viene la época más hermosa del año, época en la que compartimos en familia, con amigos, salimos de viaje, comemos a montones y nos dan regalos.

Por eso quiero hacerle estas preguntas: ¿se apuntaría a regalarle una sonrisa a quién la necesita? ¿regalaría un plato de comida a quién está hambriento? ¿visitaría a un adulto mayor abandonado y lo haría feliz por un momento?

Yo creo que no cuesta nada, si yo logré vencer mi miedo y a cambio de eso solo recibió cosas buenas, estoy seguro que vos también podrás.


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