Viajar sola

Viajar sola

Cuando viajamos solas descubrimos más que destinos, nos ponemos en contacto con nosotras mismas y eso es algo para lo que por lo general no tenemos tiempo. Viajar solas es un desafío del que salimos victoriosas, orgullosas y conociendo mejor a esa persona que se pone nuestros zapatos, que duerme en nuestra cama y a la que queremos ver mejor cada día ¡Nosotras mismas!

Mi amiga Giuliana Paoli, de Mundirama Travel Agency, es experta en cargar sus maletas y ayudar a otros a hacerlo. En ellas lleva su alma, su historia y hoy nos quiere contar un poco de eso.

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Hoy, un jueves en la noche cualquiera, me siento a escribir esta nota durante una época nostálgica, una en la que me ha tocado decir adiós a seres queridos de muchas y varias formas. En este momento, conquisto con miles de chunches una mesa sola en uno de mis restaurantes favoritos y escribo mientras miro a mi alrededor – mesas con parejas, familias, amigos (hincapié en la mesa de a la par – la de las tres “amigas” vestidas y listas para la cacería y que no se hablan entre sí: solo meditan hacia sus celulares en gestos de pato y formatos de selfies), conversaciones, miradas, risas y lo más importante: innumerables cantidades de historias.

No puedo evitar hacer la conexión entre los múltiples adioses que me ha tocado administrar últimamente y las miles de historias que oigo y veo a mi alrededor. No hay relación entre ellas, por supuesto, pero en el gran ámbito de las cosas, percibo que los adioses que inevitablemente nos toca decir son el irrevocable clímax de todas las historias que nos toca vivir.

Los recuerdos, las enseñanzas, el aprendizaje – el viaje que hacemos con alguien y/o con algo es lo que hace cada adiós más o menos difícil, a veces necesario pero la gran mayoría de veces triste.

En el tiempo que tengo de trabajar programando y confeccionando viajes especiales para otras personas, parte convicción y parte herencia, me emociona mucho el destino que se escoge. Cualquiera que este sea, yo realmente creo que todos los lugares de este planeta ofrecen algo extraordinario. Pero lo que he aprendido es que, como en la vida, el destino llega a ser secundario y lo que realmente queda y vale, es el viaje que emprendemos hacia el mismo.

Para efectos de esta nota, deseo mantener la noción de “viaje” generalizada y no limitada a los que hacemos en la agencia de viajes. Con esto me refiero al viaje emocional, al viaje espiritual, al viaje físico, al viaje corto y al viaje largo, el viaje a la playa, el viaje a Europa, al crucero de quinceañeras y el viaje “de regreso a casa,” en todo el sentido del concepto. Exacto – tiremos todos en la licuadora y estriemos el botón.

Que importante es hacer de cualquiera de estos viajes uno memorable y especial, uno transcendental, uno que deja algo y que alimenta el alma. Normalmente, cuando preparamos un viaje, lo imaginamos en compañía de alguien – en familia, en grupo, con la pareja, con amigos… Y muy pocas veces: sola … Sola ¿?? Te vas de viaje sola ¿?? Por que ¿?? (te preguntan con cara de horror y angustia)…   Esta es una de las preguntas que más recibo cuando hago mis viajes, porque, por varios motivos los hago sola. Y les cuento – son de los viajes más maravillosos que he tenido el gusto de hacer.

Aprendo y descubro el destino, para venderlo con confianza y autoridad, porque ese es mi trabajo. Pero todo lo que sucede durante el proceso es lo que realmente me importa y en lo que invierto. Al viajar sola, dejo en casa mis inhibiciones y me pongo a prueba, me desafío a sobrevivir una nueva experiencia (buena o mala) sin la protección de un acompañante y el día a día que frecuento. Nada me emociona más que conocer gente nueva, enfrentar retos en lugares ajenos y completamente remotos, absorber nuevas culturas, retar mis expectativas, comodidad y pre-concepciones.

Mientras todo esto pasa a nivel exterior, lo que sucede a nivel interno es más especial y de más impacto aun: porque hablamos con desconocidos, porque probamos nueva gastronomía (gracias a dios por la Alka Seltzer), porque tomamos fotografías de momentos e imágenes que queremos guardar para siempre, porque tuvimos que pedirle a alguien que nos tomara esas mismas fotografías con nuestras almas en escena… y porque nos sentamos en el precipicio de un templo milenario a admirar el paisaje y a respirar….. a contemplar el presunto precipicio de nuestras vidas y de nuestras decisiones.

Animo a todas las mujeres que no desean aventurarse solas a que lo hagan – dentro de un ámbito seguro, un viaje al otro lado del mundo y el viaje de regreso a casa puede muy bien significar un viaje más profundo: uno de autodescubrimiento y los primeros pasos hacia una nueva etapa y capitulo.

Las motivo a tomar provecho de lo nuevo y lo desconocido porque tal vez ahí y desde otra perspectiva, es precisamente donde encontramos la felicidad y plenitud que todo ser humano tanto anhela. Esa explicación de la vida que tanto procuramos entender puede estar ahí, visto desde otro punto de vista, o bien, se nos puede ir haciendo más clara…

Escribo la nota con certeza y confianza, pues mis experiencias han sido de gran valor. Recuerdo en especial mi primer viaje a Cuba, mi primer viaje a Argentina y mi primer viaje a India – los primeros dos sola en con un grupo de desconocidos y el tercero con un grupo que conocía poco y que han llegado a ser grandes amigos el día de hoy (dos de ellos con quien emprendo un nuevo viaje próximamente – a Vietnam, Myanmar y Tailandia: tierras desconocidas para nosotros a las que viajamos compartiendo un sentimiento en común — el de continuar descubriendo el significado y valor a todo lo que pasa volando y se pierde en el tiempo).

Dicen que la vida es lo que sucede mientras estamos ocupados haciendo planes para la misma… Todos compartimos el mismo destino en el profundo viaje de la vida y nadie se escapa de este – lo único que queda es hacer del recorrido uno de significado transcendental.

Mi gran deseo es, tanto para los clientes que tengo el gusto de enviarlos en expediciones únicas a algún rincón del mundo como para todos los seres queridos que ya no están: que el croquis preliminar y cronograma de su viaje, así como el camino hacia el mismo y lo que sucede mientras tanto, hayan sido los protagonistas del gran retrato a fotografiar en su destino final…

Le dedico esta nota a todas las mujeres que en su soledad puedan encontrar fuerza y determinación… Que su viaje perdure y permanezca entre exceso de equipaje, buena gastronomía, bellos paisajes, muchos adioses y una bienvenida constante en todos los idiomas…

Giuliana

 

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