Por amor ¡soy de ti! aunque sea un rato.

Por amor ¡soy de ti! aunque sea un rato.

Tal parece que estamos tan ocupadas con el trabajo, la casa y los hijos, que pasamos por alto y dejamos para después…nuestra relación de pareja.

¿Con cuáles consecuencias? Las que vemos por todo lado, matrimonios destruidos que suelen acabar en divorcio no sin antes unos añitos de infidelidades y desdichas.

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¿Por qué sucede? Pues por lo obvio, ¿qué buscamos en una pareja? Amor, comprensión, complicidad,  ¡y sexo del bueno! Una pareja que no se de su tiempo para disfrutarse el uno al otro, tiene un mal pronóstico.

¿Pero cómo hacer? Sí ya se, que muchas veces no hay tiempo, no hay recursos, y lo peor, en muchas parejas no hay ni ganas. Si ya no hay ganas, el SOS es todavía mayor para ustedes.

Pero esta nota va dirigida a las que sí quieren que su matrimonio siga teniendo esa chispa, esa complicidad tan necesaria para el bienestar de todos.

«Si una pareja tiene sus momentos de intimidad, comunicación y complicidad, se sentirá más unida y conseguirán hacer mejor equipo para gestionar los momentos estresantes que surgen en el día a día», dice la psicóloga Cecilia Martín.

La psicóloga acá nos dan algunos consejos para preservar nuestra relación.

-Tener citas con nuestra pareja. Sí, no necesariamente en un sitio caro ni nada por el estilo. Al decir citas, lo que tratamos es que tengás TIEMPO para él y solo para él. Un tiempo a la semana, que será fundamental defender. Así como lo harías con una clase o una cita médica.

-Hacerles ver a los niños desde pequeños, que papá y mamá tienen espacios para ellos y que deben respetarlos.

-Padre y madre deben tener obligaciones por igual para con sus hijos, para que así el tema del sobrecargo de obligaciones no sea causal de múltiples discusiones diarias.

-No podemos cuidar hijos y cuidar pareja de manera satisfactoria, si nos descuidamos nosotras ¡Tenelo presente!

-En el hogar debe existir un sitio de encuentro, un rincón donde sepás que es solo de ustedes dos. Si practicás lo de la cama familiar, entonces buscá otra cama (sillón, espacio) donde solo ustedes dos compartan.

-La pareja necesita tener actividades al margen de las actividades familiares. Hay cosas de papá y mamá. Solos. Sin culpas. Y también hay actividades individuales. –

No le digás “papá” a quien fue tu amor, tu Carlos o tu Juan. Eso es deserotizante, la persona deja de ser él para convertirse en papito. Esto le resta personalidad y autonomía, que para ti siga siendo quien fue desde el principio.

-Si existiera la posibilidad económica, sería genial que por lo menos una vez al año se escapen a la playa o de viaje, solos los dos. Los padrinos, los abuelos y los tíos no deberían tener problema en quedarse con el niño de vez en cuando.

-No todas las actividades deben girar en torno a los hijos. No obligués a tu pareja a ir a fiestas infantiles o actividades que no disfruta. Sean un equipo, distribuyan para que sus actividades favoritas no se vean perdidas o reemplazadas por otras que lejos de unirlos, los divide y crea conflicto.

Mucha gente se siente culpable si no pasa suficiente tiempo con sus hijos, pero muy pocos se sienten culpables de no hacerlo con su pareja…

El amor de padres y el amor de pareja son igual de importantes, no le quités a uno para darle al otro. Encontrá el balance perfecto, vos y tu familia entera serán los beneficiados.


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